Si la columna nunca
se desmorona
¿sabrás que estoy
en su vestido duro,
apoyada mi cabeza,
la lengua rígida,
los ojos cosidos?
¿Sabrás que pienso
en tu envoltorio,
la palabra desviada
en el cemento?
Si tu cuerpo fuera
esa columna,
apoyada mi cabeza,
los ojos rígidos,
la lengua dura,
¿sabrás que se desmorona
mi vestido
en tu palabra?
María Kril

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